La diferencia entre fisioterapeuta y osteópata no siempre está bien definida. Por esta razón, en los siguientes apartados comentaremos cuáles son las características del trabajo de cada uno de estos profesionales.

¿Qué es la fisioterapia?

Según la OMS, se trata de la ciencia que utiliza medios físicos, masoterapia, electroterapia y ejercicios para recuperar la musculatura dañada. Es importante resaltar que un fisioterapeuta necesita diversas pruebas diagnósticas para acertar con el diseño del mejor tratamiento posible.

No en vano, también necesita delimitar la capacidad de cada articulación, la gravedad de la lesión y las mejores vías de solución. Las mismas suelen ser la combinación de la eficacia de medios mecánicos (masaje o ejercicio) y naturales (uso de tratamientos en el agua o de la estimulación con electricidad).

A pesar de esta explicación, es posible que sigas confundiendo al fisioterapeuta con un simple masajista. Debemos aclararte que entre sus funciones se encuentran las siguientes:

  • Examinar al paciente.
  • Realizar un diagnóstico clínico tras las correspondientes pruebas.
  • Recomendar el paso del paciente a otros centros especializados.
  • Marcar las pautas para el tratamiento.
  • Analizar la efectividad de las técnicas empleadas.
  • Dar consejos para prevenir nuevas lesiones.

Además, es importante subrayar que no tienes por qué acudir a un fisioterapeuta exclusivamente cuando tengas una lesión. También es posible confiar en la eficacia de su trabajo para prevenir la aparición de problemas musculares.

Beneficios para la salud

Entre los beneficios más importantes para la salud, destacamos:

  • Su eficacia para paliar los síntomas de diversas enfermedades.
  • La capacidad para frenar el avance de dolencias degenerativas.
  • Incidencia directa en la calidad de vida del paciente.
  • Su efecto directo en el fortalecimiento físico de la persona, logrando así eliminar dolores recurrentes y molestias que pueden afectar, de forma más seria, a la rutina diaria del paciente.
Las técnicas del tratamiento tienen diferencias en función de la disciplina

Osteopatía qué es y para qué sirve

Esta disciplina se centra no en mejorar exclusivamente la zona lesionada, sino todo el organismo. Es decir, no se actúa directamente sobre el área que te duele, ya que se intenta descubrir cuál es la causa del dolor para lograr superarlo.

La osteopatía ayuda también a equilibrar la salud cardiovascular, el sistema nervioso, el aparato respiratorio, la musculatura y los huesos. Debes saber que el ministerio de Ciencia e Innovación no la considera una ciencia como tal y la califica como una disciplina derivada de la fisioterapia que sí está reconocida como disciplina efectiva en los supuestos arriba descritos.

¿Qué hace un osteópata?

Basa su actividad en los tres tipos de osteopatía existentes:

  • Estructural. Repasa el funcionamiento de la musculatura del paciente, su postura y las alteraciones biomecánicas que hayan podido provocar el problema a resolver.
  • Visceral. Es la que se encarga de analizar el funcionamiento de cada víscera y de recuperar el equilibrio del organismo.
  • Craneal. Revisa cómo se mueven los huesos del cráneo y cuál es el funcionamiento del sistema nervioso para devolverle su eficacia.

En ningún caso se utilizan métodos mecánicos, apostando siempre por el contacto directo con las áreas susceptibles de corrección. Gracias al masaje, es posible lograr grandes resultados.

Se entiende, por lo tanto, que un osteópata encontrará la solución al problema del paciente tras analizar todo el organismo. No busca nunca que dejes de sentir dolor o corregir una anomalía. Considera más oportuno volver a equilibrar el funcionamiento del sistema nervioso y linfático para devolverle a tu cuerpo su funcionalidad y su capacidad de adaptación.

Dos disciplinas independientes, pero complementarias

Así, a la hora de preguntarte la diferencia entre fisioterapeuta y osteópata, debes saber que es más que conveniente que te sometas al examen por parte de ambos. El primero te ayudará a recuperar la musculatura afectada, la movilidad perdida y la fuerza que necesitas para afrontar tu rutina diaria.

El segundo, detectará cuál es la causa que ha provocado esa anomalía, para evitar que se repita y, fundamentalmente, para reforzar tu capacidad de superar cualquier tipo de anomalía. El osteópata sí usa técnicas manuales frecuentes en la fisioterapia. El fisioterapeuta no te ofrece esa visión global de tu cuerpo que incluso puede ayudarte a detectar alguna enfermedad que revista cierta gravedad.

Así, sería muy recomendable que, en lugar de hacer distinciones entre ambas disciplinas, te mostrases más abierto a probar ambas opciones al mismo tiempo. Exceptuando los traumatismos directos y circunstancias evidentes, el resto de problemas musculares pueden ser la consecuencia de un desajuste del cuerpo que puede ser corregido por el fisioterapeuta y revisado por el osteópata.

La diferencia entre fisioterapeuta y osteópata queda así aclarada. Confía siempre en los mejores profesionales de la salud, déjate guiar por ellos y no dudes a la hora de encontrar al experto idóneo para superar la lesión o el problema que está mermando tu calidad de vida. Todo sea por superar los síntomas y por conseguir que tu cuerpo pueda enfrentarse a situaciones similares con mayores probabilidades de éxito.